Estudio del MIT revela que la inteligencia colectiva en grupos de trabajo es más relevante que las capacidades cognitivas de los miembros individualmente considerados.
La búsqueda de equipos altamente calificados, eficientes y comprometidos con el objetivo común puede transformarse en una carrera desafiante para las organizaciones que persiguen posicionarse como líderes en sus respectivas categorías.
Desde el equipo de fútbol que sueña con alcanzar los primeros lugares en la tabla, hasta la bancada política que desea instalar sus propuestas en la discusión pública, es natural buscar la mayor efectividad en la obtención del logro. Pero… ¿Qué tienen en común los grandes equipos de alto desempeño que los destaca por sobre sus pares menos desarrollados?
Investigadores de Carnegie Mellon, Massachusetts Institute of Technology (MIT) y Union College proponen que, en la persecución de logros grupales, el talento individual tiene un menor impacto que el fortalecimiento de la inteligencia grupal. Así, la inteligencia promedio y la máxima de los miembros individuales del grupo no permitió predecir significativamente el desempeño de sus grupos en general, como sí lo consiguió la presencia de ciertos atributos colectivos. Son tres las aptitudes más transversalmente compartidas entre los equipos mejor calificados:
- Sensibilidad social promedio de los miembros. ¿Existe una adecuada percepción por parte de los miembros del grupo de las emociones de los demás miembros?
- Diversidad de voces escuchadas. ¿Hay espacio real a la propuesta de nuevas ideas y discusión activa? ¿Hay una adecuada distribución de los turnos conversacionales?
- Auténtica inclusión de todos sus integrantes. ¿Existe participación de hombres y mujeres en el grupo? ¿Propiciamos relaciones interpersonales fluidas y respetuosas? ¿Tenemos grupos compuestos de forma equitativa e inclusiva?
Los tres aspectos destacados son antecedente necesario para manifestaciones más concretas de lo que tradicionalmente reconocemos como “alto desempeño”. Así, por ejemplo, un equipo con suficiente sensibilidad social interna tendrá la tendencia a permitir que sus miembros desarrollen responsabilidad individual, rapidez en la superación del error, mejor gestión del conflicto, cohesión organizacional y por cierto una alineación más real y duradera hacia los objetivos comunes.
Es necesario entonces revisar permanentemente nuestros procedimientos, estructuras y políticas, propendiendo hacer de nuestra organización una institución apta para el alto desempeño y así obtener finalmente una sabrosa y memorable experiencia laboral.
